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martes, 28 de enero de 2014

Roald Dahl. Más allá de Charlie y la fábrica de chocolate

Roald Dahl. El curioso comienzo de un escritor

Roald Dahl Roald Dahl es conocido por su gran capacidad imaginativa para crear historias divertidas y geniales, de esas que tienen algo que las hace sencillas pese a no ser simples, a la vez que una calidad técnica que hace del paseo del lector entre las líneas de cada página una verdadera experiencia de placer estilística. Emblema entre generaciones jóvenes, mito de caballero apuesto. Roald Dahl es el creador de obras tan conocidas y estimadas como Los Gremlins o Charlie y la Fábrica de Chocolate, ambas con adaptaciones más o menos acordes a la trama en el cine. Sin embargo, tras este perfil se esconde mucha más genialidad y variedad en la esencia de su personalidad.
El principio de su vida fue una constante subida de adrenalina. Pronto comenzó a viajar, trabajando para la empresa petrolera Shell, con destino en Tanzania. Y desde entonces su vida, que ansiaba aventuras, fue un constante viaje por el mundo que le llevaría a ser aviador de combate durante la II Guerra Mundial, actuando por varios paises hasta que un día un error de destino en las coordenadas le llevó a forzar un aterrizaje que acabó en un grave accidente. Aún siguió unos años más al servicio de la guerra, pero todo empezó a cambiar. Un día, un tal C.S. Forester, quien resultó ser un conocido escritor admirado por Dahl, le encargó que le hablara sobre sus aventuras como aviador, pero finalmente optaron por otro método: Dahl escribiría los hechos detallados y Forester redactaría la historia para la revista Saturday Evening Post, con la que el escritor tenía un contrato. Pero para sorpresa de Forester, el manuscrito de Dahl ni tenía ninguna pega ni merecía modificación alguna. Fue ese el momento en el que Roald Dahl fue descubierto como una gran promesa de las letras. Forester era honrado, y publicó la historia original con el nombre de su autor, al que mandó el cheque de pago de la revista. Con él, adjuntaba unas palabras con las que le alababa y le animaba a escribir más. Y así, casi de repente, un hombre de acción pasó a dedicarse a la creación de historias; un fiero combatiente, dedicándose a escribir asombrosas historias para niños y adultos que serían recordadas por las postreras generaciones. He de mencionar que sobre estos hechos escribe el mismo Dahl en el libro de cuentos Historias Extraordinarias, en Racha de suerte.

Historias Extraordinarias. Entre el periodismo y la magia


accidente Dahl Muchas son las obras de Dahl y sin embargo, antes que por fábricas de ensueño o criaturas extrañas, yo conocí a Dahl por sus Historias Extraordinarias, una selección de cuentos variada y sabrosa, aunque me pregunto si sería posible hacer una mala selección de cuentos de este genio. Puede que sí. Pero esta concretamente es encantadora, y principalmente porque en los siete cuentos que contiene encontramos varios tipos de relato: el fantástico, el realista, y el autobiográfico, en el que además se aventura a dar unos consejos o unas normas que debe procurar cuidar el aspirante a escritor. Esto nos permite conocer en pocas páginas muchos aspectos de la persona y del artista, aspecto que es muy de agredecer. Además, hubo más y mejores sorpresas nada más empezar la lectura de estos cuentos. En el cuento El chico que hablaba con los animales Dahl destaca por la descripción de un relato fantástico con un estilo realista. Sin grandes decoraciones o pomposidades. No me aventuraré en hablar sobre la trama, porque lo que quiero destacar en este artículo es el peculiar estilo de este escritor. Más tarde, cuando disfrutaba desde la primera página el cuento El tesoro de Midenhall, no pude evitar que en mi mente rebotara con fuerza la siguiente suposición ¿Es Dahl periodista? ¿Acaso un escritor de reportajes con talento aficionado a la Literatura? Porque Dahl escribe con una precisión de palabras en cada frase, con una capacidad de síntesis y de representación de imágenes; escenarios, personajes y acciones dignas de un periodista con años de experiencia en la redacción de buenas noticias y reportajes. Además, este cuento no era una ficción: una mañana como otra cualquiera, mientras Roald leía el periódico que cada mañana repasaba por una de esas costumbres que instalamos en nuestros rutinarias mañanas, advirtió una noticia que relataba el asombroso descubrimiento de un importantísimo tesoro de la época imperial romana, el más antiguo e importante hasta el momento en la historia de Gran Bretaña: El tesoro de Midenhall. ¿Y qué hace Dahl? Acaba el desayuno, tira el periódico sobre la mesa y sale disparado hacia Midenhall dispuesto a entrevistar al iluminado descubridor, Gordon Butcher.
Lo consigue. Consigue su historia, y lo que podría haber quedado como una simple e impactante noticia con datos y fechas sobre épocas, conflictos históricos, personas y encuentros se convierte por arte de magia (la magia creadora de las palabras moldeadas por dos manos ilusionadas en celo) en un relato absorbente, divertido y excitante sobre el conflicto de intereses de dos personajes de personalidades opuestas y la batalla del tiempo y las trampas por la salida a la luz de uno de los tesoros más importances encontrados en Inglaterra. No faltan envidias, rabias, emociones, misterios, problemas, alegrías y dolores, ni paisajes. A partir de una noticia, Dahl reconstruye una historia sincera, profunda, detallista, y lo mejor de todo y dentro de las fronteras de su realismo: fantástica. Por esto mi duda sobre la identidad de Dahl como periodista. Pero no, Dahl simplemente es muy bueno, y es capaz de formar las imágenes que iluminan nuestras mentes en pocas palabras, alcanzando así la esencia que caracteriza a las historias únicas e irrepetibles. De hecho, resulta clarificador este fragmento de la nota preliminar al relato del tesoro de Midenhall para comprender la gran importancia que tenía para él (y como debería ser para todo escritor dispuesto a superarse cada día, realmente) esforzarse siempre en encontrar la limpieza de las imágenes formadas por el conjunto de esas precisas palabras que elige el escritor de entre decenas de posibilidades o sinónimos en las que es tan fácil caer por pereza o conformismo:
He aquí la historia casi exactamente como la escribí hace treinta años. He hecho muy pocos cambios. Simplemente he suavizado algunos de los paisajes más floridos y he eliminado unos cuantos adjetivos superfluos y frases innecesarias.
Lanzo una pregunta, ¡a ti, lector, si estás ahí! ¿Qué opinás de todo esto sobre el estilo preciso y limpio? Me gustaría conocer otras opiniones. Personalmente, admiro enormemente el arte de la sencillez en la Literatura, me parece complicadísimo y que es pura magia a la hora de narrar una historia en imágines claras. Todo es cuestión de preferencias y sobre todo, de qué estilo le conviene a una historia; según la esencia de esta, según qué se quiere transmitir (más importante incluso, en este caso, que el qué se quiere contar). ¡Pero esa, es mi opinión!

Otros cuentos fascinantes


Mildenhall_treasureNo escasean en Roald Dahl. Pero si tuviera que elegir algunos favoritos entre los que aparecen en Historias extraordinarias, me quedaría sin duda con dos: El tesoro de Midenhall y La Maravillosa historia de Henry Sugar. Con el primero por lo que he contado atrás y con el amigo Henry Sugar porque es un cuento magnífico, muy cuidado por su creador. Debo pedirlo: si tenéis la oportunidad de leerlo, leedlo. No os arrepentiréis. Una "imagen previa" del cuento: Un joven tremendamente rico, tremendamente cínico, remilgado, vividor, derrochador, y esa larga corriente de sinuosos etcétaras que forman el perfil del típico crío de papá que nunca ha dado un palo al agua y que después de todo, de ese todo que significa mucha injusticia, no deja de ser un pobre diablo que va perdiendo la auténtica vida entre las rendijas del ego por emborracharse en su multicolor burbuja de falso control y sincera ceguera. Hasta que en un aburrido día entre colegas de la misma calaña se separa del grupo y cotillea la biblioteca que pertenece a uno de esos compañeros. Allí encuentra un libro especial que trata de un informe médico sobre un hindú que, aparentemente, tiene el poder de ver con los ojos cerrados. La historia fascina a Henry, le fascina en sobremanera, y se lleva el libro. Y lo lee y relee mientras devora las posibilidades con su mente. La historia de ese tal Imhrat Kham es increíble. Cuenta como tras años de práctica consiguió su talento y Henry, al acabar, decide que perseguirá ese sueño, ese don. Y a ello se dedica día y noche en busca del éxito. Para qué y qué pasa y cómo, ¡ya sabéis! El cuento está escrito en la línea de los demás en cuanto al estilo, pero la historia tiene un profundo perfume propio que va haciéndose más embraguiador conforme evoluciona la situación y sobre todo, el protagonista.
Los otros cuentos también son buenos. No puedo olvidar El autostopista, y lo cierto es que cada cuento tiene su personalidad y su interés concreto. Pero esta ha sido mi aportación para hoy. ¡Y espero que os haya gustado!
Enlazo un artículo sobre Roald Dahl muy interesante y completo que escribieron los redactores de la revista digital Fabulantes. Si os interesa este escritor, merece la pena leerlo. Aquí el artículo de Fabulantes sobre Roald Dahl.

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