Muchas
veces ocurre algo que resulta ser normal, pero que al mismo tiempo es
alarmante. Muchas veces tenemos al alcance de la mano algo que buscamos
con la mirada más allá, lejos, sin percatarnos de todo lo que nos
perdemos por no ser abiertos y no prestar atención a lo que tenemos
cerca por simples prejuicios o publicidades varias, es decir, decidimos
dejar pasar experiencias, lugares, o como en este caso, libros, porque
no hemos oído hablar de ello, porque no es muy mainstream o
porque los medios y las editoriales claman a otros como únicas figuras
visibles de cierto panorama literario. Y no es casual que normalmente
esos autores sean de las principales potencias económicas: Inglaterra,
EEUU, Francia, etc. Ocurre lo mismo dentro de esos mismos países,
dependiendo de géneros, estilos y demás acepciones burguesas de una
época o unos intereses de cualquier tipo. ¿Por qué hablo como si
estuviera en un mitin? Porque también ocurre lo mismo en España. Y no
sólo en cuanto a ciertas comunidades autónomas, sino también en cuanto a
nuestros vecinos más cercanos; en este caso, Portugal. Portugal es un
país hermano del que la mayoría, curiosamente, conocemos menos que de
otros países con los que tenemos menos en común. Y es por esto y porque
hoy quiero hablar de portugueses por lo que he empezado hablando de
conflictos e intereses (¡qué serio suena, demonios!).
Por uno de esos regalos de reyes que merecen la pena y se agradecen con
sinceridad (cosa que por desgracia y por normalidad no siempre puede
ocurrir), llegó a mí una breve antología de escritores portugueses
ligados a los movimientos del siglo XIX y principios del XX; habiendo en
ella rasgos romanticistas y modernistas. Pese a que algunos de estos
autores también escribieron dentro del género realista, en esta
recopilación no hay ningún relato que pueda ser etiquetado de realismo
y, como veréis ahora mismo, son principalmente románticos. Hay incluso
uno de esos autores influenciados por la bohème al que, aunque no se le
haya llamado así, sin duda lo es en alma y estilo: un maldito; de prosa y
vida maldita: Mário de Sá-Carneiro. Las vidas de los escritores de este libro recorren desde el año 1825 (nace Camilo Castelo Branco) hasta casi un siglo después, 1916, en el que Sá-Carneiro se suicida. Además de los dos nombrados, hay cuentos de José María Eç de Queirós y del que es el más conocido y celebrado a nivel nacional e internacional, Fernando Pessoa.
Ea. Y hecha la introducción, ¿cuál es la Esencia
de esta gente? ¿Qué es lo que les hace especiales y lo que podemos
fumarnos en estos relatos? (¡cambia "fumarte" por "disfrutar" o
"apreciar" si eres un tiquismiquis!). Pues vamos a verlo por partes;
como dijo Jack el Destripador (lo sé, lo sé; un chiste muy mascado).
De la edición
La edición de estos Cuentos Portugueses corre a cargo de la editorial
Gadir; traducción de Juan José Álvarez Galán. No es una gran antología,
sino una escueta selección en la que se reúnen uno o dos cuentos por
cada uno de los autores portugueses que acabo de mencionar. La sensación
al encontrarse con el libro es muy buena: un buen diseño, escritores
prometedores e hist
orias
que claman ser interesantes sólo con leer algunas frases. Es decir, el
contenido es poco y no da para conocer gran cosa de cada autor, pero sí
para disfrutar de buena Literatura de paso que conocemos una pequeña
parte del legado portugués, tristemente desconocido en muchos casos.
Encontramos desde historias impregnadas de un cargado romanticismo
oscuro como en A caveira da Martyr de Castelo Branco hasta la ironía político-cultural de Pessoa en las Crónica Decorativa I y II. Confluyen
varios estilos y temáticas que pueden servir como aperitivo para los
hambrientos que deseen conocer más de alguno de estos escritores.
orias
que claman ser interesantes sólo con leer algunas frases. Es decir, el
contenido es poco y no da para conocer gran cosa de cada autor, pero sí
para disfrutar de buena Literatura de paso que conocemos una pequeña
parte del legado portugués, tristemente desconocido en muchos casos.
Encontramos desde historias impregnadas de un cargado romanticismo
oscuro como en A caveira da Martyr de Castelo Branco hasta la ironía político-cultural de Pessoa en las Crónica Decorativa I y II. Confluyen
varios estilos y temáticas que pueden servir como aperitivo para los
hambrientos que deseen conocer más de alguno de estos escritores.
En cuanto a aspectos negativos, también los hay, aunque no son los más
importantes. La introducción más bien es un simple prólogo que poco más
dice de lo ya descrito en la contraportada. No habla de contextos ni de
los autores de los relatos. Un prólogo en el que se presentan los
cuentos sin mayor pretensión, cosa que para una antología de cuentos
poco conocidos, es una pena. Y en segundo lugar, a lo largo de todo el
libro se dan varios errores tipográficos, de imprenta, que transforman
"las" por "los" o eliminan plurales u otras lindeces. Gracias al Arte
que los escritores son buenos, porque la edición, pese a prometedora,
queda, para mí, algo lejana del ideal.
De esencias e historias
Pero lo realmente importante es el contenido. Y aquí hablamos de buena Literatura, del tamaño de clásicos portugueses como Castelo Branco, gigantes creadores como Fernando Pessoa y excéntricos malditos como Sá-Carneiro. El relato de La Calavera
abre la antología y puede provocarte dos reacciones, lector: te encanta
esta historia macabra o te aborrece, porque te suena, porque esta
historia ya te es conocida, y el tono y el lenguaje también. Ha sido
este mi caso, pero no significa nada más que es este un clásico del
romanticismo muy imitado desde ese momento en adelante: la trágica
pérdida de un ser querido afectando a una débil mente masculina hasta
más allá del límite de la cordura. Enfrentamientos a muerte, noches de
cem
enterio, eternidades de pena y males de amor.
enterio, eternidades de pena y males de amor.
Uno de mis favoritos es, sin duda, José Matías, de Eça de Queirós.
También bañado de un gran romanticismo y de un tema ligado al amor, es
por el contrario un relato muy diferente, especial, y con mucha
personalidad propia. Un cuento lleno de referencias filosóficas nada
pesadas en el que se narra la historia del anodino amor de José matías
por Elisa, quien corresponde al de su amante. Sin embargo, lo único
típico de esta relación de amor es el anhelo, las cartas de desesperados
sueños y... poco más. Eça de Queirós construye una historia que hace
preguntarse al lector constantemente por las razones y la locura del
amante, cuyas ideas no parecen tener sentido alguno, al principio.
Irónico, bello, y capaz de hacerte sudar de nervios e impotencia. ¡Y no
cuento más! Aunque me gustaría spoilearos toda la trama; no por nada me
parece uno de los mejores cuentos de la selección. Por decir algo más,
aquí la esencia es quizá la valentía o la cobardía (¿quién sabe, a veces, diferenciarlas?) de las decisiones del protagonista.
De Fernando Pessoa podemos leer Carta de la jorobada al cerrajero,
que no recomiendo a sensibleros y sensibleras si no queréis llorar de
la emoción (no no, yo no he llorado eh, eh; no. Pero sí me ha
emocionado, para qué esconderlo). Luego, en un tono y estilo totalmente
diferente (aquí ya podéis relajaros, ¡risas y carcajadas!) Pessoa
escribe críticamente y sobre todo con mucha ironía las Crónicas Decorativas, en
las que trata con humor temas candentes de la época como el
etnocentrismo, el capitalismo, la ciencia y la tradición. Un cuento
breve, ameno, pero intenso; muy bueno. El tercer relato de Pessoa es una
breve fábula (o anti-fábula, quizá mejor dicho) que deja al leerla un
interrogante sobre el sentido de la misma. Acaba así:
En la colección en la que se encuentra, esta fábula no tiene moraleja. Tal vez porque, en la edad de oro, las fábulas no tenían moralidad alguna.
Ah, la moralidad... En definitiva, muy recomendables esas geniales
crónicas decorativas de Pessoa. Verdaderamente han atizado a mi anhelo
de leer más de Pessoa y sus heterónimos. Y, por cierto, el mismo Pessoa podría ser un gran personaje literario, pese a la timidez práctica de su vida rutinaria.
Tras Pessoa llega la muestra de Sá-Carneiro para cerrar la antología, con El sexto sentido y La extraña muerte del profesor Antena.
Como decía al principio del artículo, Sá-Carneiro es el alma maldita de
la antología. Jamás vivió con plena alma su camino. Pronto aborreció el
ambiente de la universidad de Coímbra y marchó a la Sorbonne de París,
pero siguió sin encontrar la paz que sus desiquilibrios emocionales le
impedían saborear. No le bastaba ser un gran creador, haber compartido
proyectos literarios con Pessoa y otros artistas que quedarían en la
memoria de Portugal y más allá de sus fronteras. No le bastó la vida
bohemia, enamorándose de una prostituta parisina y recorriendo las
calles de París de burdel en café. No le bastó volver a su vida
portuguesa en Lisboa y contribuir a la creación y evolución (breve) de
la revista Orpheu. Nada le bastó, salvo su forzada despedida en el año
1916. En esta antología se recogen dos buenos ejemplos de su obra. El
primero, uno de sus primeros relatos, trata con destreza una ficción
sobre las capacidades de los sentidos cuyos peligros pueden llevar a
destinos no muy placenteros; y el último, un atrapante viaje por las
investigaciones misteriosas de un científico que afirma haber
descubierto uno de los mayores hallazgos científicos del siglo. Y sin
duda lo es pero, ¿a qué precio?
Aquellos amantes del siglo XIX y principios del XX, seguro que
disfrutaríais esta selección. Por mi parte, sin duda alguna próximamente
me adentraré en los mundos de Pessoa, y posiblemente, también en los de
sus hermanos de letras.
PD: Si os ha interesado alguno de estos escritores, en internet hay
muchos sitios con poemas originales y traducciones. Os dejo un blog
donde podéis leer las Crónicas Decorativas de Pessoa y otras de sus obras: Pessoas de Pessoa
Generación y Revista Orpheu
Como toda buena generación modernista, la portuguesa tuvo una revista
literaria que sirvió en Portugal como escandalosa bienvenida y eco del
nuevo arte moderno que sacudía Europa. Orpheu, fundada por Pessoa, Sá-Carneiro y otros portugueses m
odernistas
en 1915, irrumpió en el país provocando escándalo y críticas contra los
artistas debido a su tremenda novedad y atrevimiento, muy presentes en
los temas y forma de los contenidos. Por desgracia, esta pieza tan
significativa de la literatura no llegó a ver ni siquiera el tercer
número trimestral, que ya estaba preparado para la edición. Una vez más,
otro de esos tristes casos, sobre todo si dejamos paso a las
comparaciones negativas como "demonios, toda la basura que se está
editando hoy en día, y estos genios no pudieron lanzar ni tres números
de buena Literatura y diseño por falta de dinero". Pero "es lo que hay".
Quizá también tuviera que ver con que algunos de los principales
escritores murieron antes del momento oportuno, como el desgraciado Mário de Sá-Carneiro, quien se mató en París a los veintiséis años.
odernistas
en 1915, irrumpió en el país provocando escándalo y críticas contra los
artistas debido a su tremenda novedad y atrevimiento, muy presentes en
los temas y forma de los contenidos. Por desgracia, esta pieza tan
significativa de la literatura no llegó a ver ni siquiera el tercer
número trimestral, que ya estaba preparado para la edición. Una vez más,
otro de esos tristes casos, sobre todo si dejamos paso a las
comparaciones negativas como "demonios, toda la basura que se está
editando hoy en día, y estos genios no pudieron lanzar ni tres números
de buena Literatura y diseño por falta de dinero". Pero "es lo que hay".
Quizá también tuviera que ver con que algunos de los principales
escritores murieron antes del momento oportuno, como el desgraciado Mário de Sá-Carneiro, quien se mató en París a los veintiséis años.
La buena noticia es que, y con esto se acaba el recuerdo de estas
letras cercanas en este artículo, para quien se crea capaz de entender
bien la lengua portuguesa, puede leer o descargar los dos números de la
revista Orpheu aquí: Project Gutenberg
No hay comentarios:
Publicar un comentario