Ahora sí, se acabaron los exámenes, ayer despedí al último de la temporada y puedo, por fin, admitir mi libertad (por el momento). Es genial descubrir cada día nuevas lecturas posibles, aunque viendo como se amontonan las pendientes, al mismo tiempo que se me acumulan ideas para escribir, sin haber acabado todavía ninguno de los relatos que empecé antes de exámenes, el ambiente de emoción se tinta un poco de la sensación de presión. Me depara un verano muy ocupado, a pesar de que no encuentre trabajo, aunque sin duda, se trata de una faena que me hace feliz.
Esta vez no traigo una obra literaria en sí, sino un ensayo ameno, sencillo y corto que tiene como objetivo, apoyándose en una narración ficticia agradable, desvelar cinco claves que podemos utilizar con tal de mejorar nuestra comunicación al pretender hacer llegar un concreto mensaje a un público.
Esas claves se relacionan directamente con cinco faros de la isla de Menorca, que un hombre en busca de los misterios que nos permiten llegar al receptor con éxito observará, el tiempo necesario, con tal de desvelar la relación que tiene el tipo de señal que emiten para informar a los navegantes de dónde se halla el puerto. Él busca algo parecido: lograr que sus discursos alcancen una potencia capaz de arrancar a la oscuridad un espacio para una luz-guía clara y decidida.
La historia es una simple excusa para tratar estas claves, que merece la pena extraer para tenerlas muy en cuenta a la hora de pretender llegar a aquellos a los que queremos expresar una idea o un sentimiento. Ahora trataré de explicar desde mi lectura lo que significan y la razón de estas claves, que son las siguientes:
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1. Faro de Favàritx: Solemos hablar mucho, acabando diciendo poco. La luz de este faro emite una luz constante y única. Cambia la luz según avanza el tiempo del día, pero la luz del faro, aunque variando en sus matices, mantiene su señal en todo caso. Esa es la primera clave, centrar nuestro discurso en una y única gran idea, hablando de diferentes cosas, pero con esa idea como telón de fondo. Así conseguiremos un mensaje claro, conciso, y rico en interpretación por sus matices.
2. Faro de Artrutx: A la hora de intentar demostrar algo, somos capaces de ofrecer una considerable cantidad de información acerca del tema, todo tipo de datos. Pero normalmente, el que escucha no ha tenido la misma experiencia que el que trata de convencer, y acaba aborreciendo la explicación, o sencillamente no entiende a dónde queremos llegar. Para qe nuestro mensaje sea claro y expresivo, debe ser contado en forma de una sencilla historia, una metáfora, o como dice Max, el maestro de nuestro protagonista: «En palabras de Anthony de Mello, "La distancia más corta entre el hombre y la verdad es un cuento". Y si todavía dudas del poder de las metáforas, ojea la Biblia. Hace más de dos mil años que alguien lo tuvo muy claro».
3. Faro de Punta Nati: En relación al lenguaje: ha de tener dos ingredientes esenciales; sencillez, y eficacia. Y esa eficencia se cumplirá dependiendo de si el lenguaje escogido es el apropiado para el público que debe entendernos. Se trata de empatizar según el perfil de aquel o aquellos a quienes nos dirigimos, para conseguir acercarnos lo más posible, haciendo de nuestro mensaje algo único para quien nos ha prestado su tiempo.
4. Faro de Cavallería: "La voz es reflejo de lo que sientes. No cambies la voz, cambia lo que sientes". Ni más ni menos: transmitimos nuestros sentimientos, no lo que pretendemos decir. Los que reciben nuestro mensaje no interpretan directamente lo que nosotros hemos querido transmitir, sino la fusión entre nuestro discurso y lo que ellos ven en nosotros, además de las ideas y recuerdos de su propio mundo y su propia experiencia. Por ello es importante que no escondamos nuestros sentimientos, esos mismos deben ser los que hablen por nosotros, y si queremos comunicar algo diferente, es a nosotros mismos a quien debemos cambiar.
5. Faro de la isla del aire: Posiblemente la clave más importante de todas, a parte de la última. Cuando estamos convencidos de algo, solemos intentar convencer, además de demostrarnos y corroborar que hemos convencido. Nada más lejos de lo que debe hacerse. En primer lugar, respetar la libertad de lo que te rodea, aunque otros no hayan respetado la tuya, es fundamental. No debemos (ni podemos) obligar, sino invitar al que nos escucha a acoger (o no) nuestra idea u opinión. La diferencia se puede encontrar en algo muy sencillo: persuadir, mostrar lo positivo y lo atractivo de lo que decimos, en lugar de actuar como ceporros tratando de imponer lo que pensamos. "Es tu convicción la que me convence, no cualquier esfuerzo que puedas hacer para convencerme". Al igual que los metafóricos faros, que, lejos de tirarnos una cuerda y arrastrarnos a la orilla, nos muestran su luz, dándonos la libertad de elegir seguirla o tomar otro camino.
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Hacía tiempo que quería apuntar estas claves de la comunicación, y, ¿qué mejor manera que compartiéndola, de paso, con todo lector que se moleste en leer uno de los artículos de este mi blog? Eso sí, si queréis saber la manera en la que Ferran nos muestra estas básicas fórmulas adentrándose en la isla de Menorca y narrando al paso de las efectivas enseñanzas de estos faros, deberéis haceros con el libro y leerlo vosotros/as mismos/as.
Añado, concluyendo ya, que estas claves se pueden resumir en algo muy sencillo, a la vez que muy complicado: Buscar ser nosotros mismos, y buscar en nosotros lo que nosotros queremos ser. Tratar de mostrar lo que creemos que merece la pena de nuestro mundo, y dejarlo en el aire tras haberlo comunicado tan mejor como hayamos podido; libre, como queremos ser todos; y único e importante, como lo es para nosotros.
Ya que he mencionado buena parte del mensaje de este libro, qué menos que mencionar los datos:
La isla de los 5 faros, de Ferran Ramon-Cortés. Ed. RBA. (Original: L'illa dels 5 fars).

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